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Electrocardiograma Pediátrico


Electrocardiograma Pediátrico

Imagen cortesía de Serge Bertasius Photography / FreeDigitalPhotos.net

El electrocardiograma continúa siendo una prueba de gran importancia para el diagnóstico y evolución de las cardiopatías congénitas, las arritmias u otras enfermedades cardiacas durante la edad pediátrica.

Los principios básicos del electrocardiograma pediátrico son iguales al del adulto, pero en niños el EKG presenta características propias condicionadas, sobre todo, por la edad del paciente.

En este artículo trataremos de darte todas las herramientas para una correcta realización e interpretación de un electrocardiograma pediátrico y sus diferencias con respecto con el del adulto.


¿Cómo realizar un electrocardiograma a un niño?

El electrocardiograma a un niño se realiza de forma similar a los de un adulto.

Los 10 electrodos van colocados en sus posiciones habituales y se intenta evitar que el niño se mueva durante la adquisición del EKG (esta es la parte difícil).

Los electrodos de las extremidades se pueden colocar en el torso para disminuir los artefactos por movimientos. En recién nacidos y lactantes se deberá realizar además las derivaciones derechas V3R y V4R para estudiar mejor el ventrículo derecho.

Una vez realizado, se deberá revisar el electrocardiograma antes de retirar los electrodos, asegurándonos que la calibración del electrocardiograma sea correcta y que no haya artefactos o derivaciones mal registradas.

Diferencias entre el EKG pediátrico y el del adulto

El electrocardiograma de un niño presenta características diferentes a las del adulto. Estas diferencias son más marcadas en el recién nacido y a medida que pasan los años van variando hasta la adolescencia.

En el recién nacido hay un predominio del ventrículo derecho sobre el ventrículo izquierdo debido a la circulación fetal (ver cambios circulatorios tras el nacimiento). En el electrocardiograma se observa:

Electrocardiograma de un recién nacido:

  • Frecuencia cardiaca entre 90 y 160  pm.
  • Desviación del eje cardiaco a la derecha.
  • Ondas R altas en V1 y ondas S profundas en V6.
  • Menor duración de las ondas (P, T) y de los intervalos (PR, QRS).
  • Ondas T positivas en las derivaciones precordiales al nacer, pasando a ser negativas en V1-V3 después de la primera semana de vida.
  • Ondas Q profundas en las derivaciones inferiores y V5-V6.

Variaciones del electrocardiograma pediátrico con la edad

Eje cardiaco: la dirección del eje del QRS se va desplazando hacia la normalidad hasta estar entre -30º y 90º.

Derivaciones precordiales: la onda R de V1 y la onda S en V6 se van volviendo pequeñas, mientras que la onda S en V1 y la onda R en V6 aumentan en amplitud.

Frecuencia cardiaca: a medida que el niño crece la frecuencia cardiaca va disminuyendo. En el adulto sano está entre 60 y 100 lpm.

Duración de las ondas y los intervalos: la duración de las ondas y los intervalos del electrocardiograma va aumentando con la edad (ondas más anchas e intervalos más largos).

Onda T: la onda T es positiva en derivaciones precordiales en el neonato, pero después de la primera semana de vida se vuelve negativa en V1-V3 y persiste así hasta la adolescencia, e incluso en adultos jóvenes (patrón de onda T juvenil).

Para un correcto análisis de un EKG pediátrico es imprescindible tener en cuenta la edad del paciente, y también, conocer los valores normales de cada edad.

Electrocardiograma de un niño sano

Electrocardiograma de un niño sano de dos años de edad:
Arritmia sinusal a 76 lpm, ondas T negativas en las derivaciones V1-V3, eje cardiaco a 90º.

Valores normales de un electrocardiograma pediátrico

En la siguiente tabla podrás observar los valores normales de la frecuencia cardiaca, del eje cardiaco, duración de las ondas e intervalos y amplitud de las ondas R y S en las derivaciones V1 y V6 en cada rango de edad pediátrica.

Edad 0-7 días 8-30 días 1-6 meses 6-12 meses 1-5 años 5-10 años 10-15 años adulto
FC (lpm) 90 a 160 100 a 175 110 a 180 70 a 160 65 a 140 60 a 130 60 a 100
PR (ms) 80 a 150 50 a 150 80 a 150 90 a 180 100 a 200
Eje (º) 70 a 180 45 a 160 10 a 120 10 a 110 5 a 110
QRS (ms) 40 a 70 45 a 80 50 a 90 60 a 90
QRS V1 (mV)
Q No debe haber onda Q
R 0,5 a 2,5 0,3 a 2,0 0,2 a 2,0 0,2 a 1,8 0,1 a 1,5 0,1 a 1,2 0,1 a 0,6
S 0 a 2,2 0 a 1,6 0 a 1,5 0,1 a 2,0 0,3 a 2,1 0,3 a 2,2 0,3 a 1,3
T -0,3 a 0,3 -0,6 a -0,1 -0,6 a 2 -0,4 a 0,3 -0,2 a 0,2
QRS V6 (mV)
Q 0 a 0,2 0 a 0,3 0 a 0,4 0 a 0,3 0 a 0,2
R 0,1 a 1,2 0,1 a 1,7 0,3 a 2,0 0,5 a 2,2 0,6 a 2,2 0,8 a 2,5 0,8 a 2,4 0,5 a 1,8
S 0 a 0,9 0 a 0,7 0 a 0,6 0 a 0,4 0 a 0,2

Otras alteraciones no patológicas del EKG en los niños

En el electrocardiograma en niños es frecuente encontrar alteraciones que son consideradas no patológicas.

Arritmia sinusal: variación de la frecuencia cardiaca (intervalos P-P) con la respiración. Es frecuente la presencia de arritmia sinusal en los niños, adolescentes y adultos jóvenes, sin que esto signifique alteración.

Marcapasos auricular migratorio: alternancia de ondas P sinusales con ondas P ectópicas, o sea, ondas P de distintas morfologías en la misma derivación. El intervalo PR puede ser variable también si el foco ectópico está localizado en la región inferior de las aurículas. Su principal causa es un aumento del tono vagal. No representa patología y no suele requerir tratamiento.

Extrasístoles supraventriculares: presencia de complejos QRS prematuros que pueden estar precedidos de una onda P no sinusal (origen auricular) o no (origen en el nodo AV). No tienen significado patológico, aunque pueden ocasionar síntomas.

Patrón RSR’ en V1: el patrón de bloqueo incompleto de rama derecha también es frecuente encontrarlo en niños y en jóvenes sin cardiopatía. Aunque si se acompaña de soplo cardiaco se debe descartar una comunicación interauricular.

Bloqueo AV de primer grado y bloqueo AV de segundo grado tipo I o Wenckebach: pueden observarse en niños con aumento del tono vagal (no patológico) (ver bloqueos auriculoventriculares).

Repolarización precoz: elevación del segmento ST con empastamiento del punto J o presencia de onda J. Es un hallazgo frecuente también en adolescentes y atletas jóvenes. Sin significado patológico, aunque en algunos estudios se ha asociado a riesgo de arritmias ventriculares (ver repolarización precoz).

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