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Persistencia del Conducto Arterioso en el Electrocardiograma


Autor: Eduardo Consuegra Llapur.

El ductus arterioso es una estructura que se origina a partir del sexto arco aórtico a mediados de la quinta semana de desarrollo embrionario.

Se forma de la porción distal del arco aórtico izquierdo y permite a la sangre procedente del ventrículo derecho que llega al tronco pulmonar alcance la aorta descendente para irrigar los dos tercios inferiores del organismo.

Esta estructura se cierra tras el nacimiento como consecuencia de la caída de las resistencias pulmonares y el incremento de la oxigenación sanguínea. El sucesivo depósito de fibrina y colágeno terminará por fibrosar la estructura y convertirla en el ligamento arterioso.

El fracaso del cierre de este conducto causa la persistencia del conducto arterioso y ocurre con una frecuencia relativamente elevada.

Antes que la vacunación contra la rubéola fuese una práctica habitual, su incidencia era mucho mayor, ya que formaba parte del síndrome de rubéola congénita.

El ductus se mantiene abierto con mucha mayor frecuencia en recién nacidos prematuros y es más común en poblaciones situadas a gran altitud en relación a la menor concentración ambiental de O2.

Aunque intraútero el cortocircuito cursa de arteria pulmonar hacia la aorta (derecha a izquierda), en la vida postnatal, un ductus permeable permitirá paso de sangre desde la aórta hacia la arteria pulmonar (izquierda a derecha) a consecuencia del gradiente sistémico-pulmonar.

Electrocardiograma de la persistencia del conducto arterioso

El electrocardiograma en niños con persistencia del conducto arterioso es altamente variable y depende en gran parte del grado de sobrecirculación pulmonar.

Cuando la sobrecirculación pulmonar es considerable se observa el EKG típico con signos de hipertrofia ventricular izquierda y en algunos casos se puede observar signos de crecimiento de la aurícula izquierda.

En caso de no detectarse la persistencia del conducto arterioso y no ser tratado, a medida que la presión pulmonar aumenta, aparecerán signos de hipertrofia de ventrículo derecho.

Signos de hipertrofia ventricular izquierda en el EKG pediátrico

Tradicionalmente, los criterios electrocardiográficos de hipertrofia ventricular izquierda en edad pediátrica son el aumento de la amplitud del QRS, la amplitud o ausencia de ondas Q en las derivaciones precordiales izquierdas y las alteraciones del segmento ST y la onda T.

Un aumento por encima del 98 percentil de la onda R en V6, de la onda S en V1 o de la suma de ambas mayor es criterio de hipertrofia ventricular izquierda.

Un aumento de la onda Q por encima del 98 percentil en V5 o V6 se considera un criterio de hipertrofia del septo interventricular, mientras que la ausencia de onda Q en V6 también es considerada un criterio de hipertrofia ventricular izquierda.

Criterios de hipertrofia ventricular izquierda en el EKG pediátrico

  • Onda R en V6 mayor del percentil 98.
  • Onda Q en V5 o V6 mayor de 4 mm (hipertrofia septal).
  • Ausencia de onda Q en V6.
  • Onda S en V1 por encima del percentil 98.
  • Descenso del segmento ST y T negativas en V5 o V6.

Criterios de crecimiento de la aurícula izquierda

El crecimiento de la aurícula izquierda provoca un aumento de la duración de la onda P. En pacientes pediátricos el valor para el cual la onda P está ensanchada es ligeramente diferente en cada edad.

Onda P ensanchada según la edad:

  • Menores de 1 año: onda P mayor de 0,08 s.
  • Entre 1 y 3 años: onda P mayor de 0,09 s.
  • Mayores de 3 años: onda P mayor de 0,10 s.

Existe un método más sensible y específico que se basa en la segunda porción de la onda P en V1 (la porción negativa). En este método se multiplica la profundidad por el ancho de la misma y si el valor resultante es mayor de 0.04 mm se considera que existe crecimiento auricular derecho.


Referencias

  • 1. Allen HD, Gutgesell HP, Clark EB, Dricoll DJ: Moss and Adam’s Heart Disease and Infants, Children and Adolescents Incluiding the Fetus and Young Adult, 6th ed. Philadelphia, PA, Lippincott Williams & Wilkins, 2001.
  • 2. Moller J, Neal WA. Fetal, Neonatal And Infant Cardiac Disease, Mcgraw- Hill/Appleton & Lange, 1992.
  • 3. Surawicz B, Knilans TK. Chou’s electrocardiography in clinical practice, 6th ed. Philadelphia: Elservier; 2008.
  • 4. Rijnbeek PR, Witsenburg M, Schrama E, Hess J, Kors JA: New normal limits for the paediatric electrocardiogram. Eur Heart J. 2001 Apr;22(8):702-11.

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